Vinculan al cura Rosa Torino con grupos narcos del cártel de Sinaloa

Sebastian Acosta | 1.8.19 |

Las sospechas de que el sacerdote Agustín Rosa Torino podría estar involucrado con el "lavado de dinero" y haber tenido vínculos con el narcotráfico se potenciaron con un informe difundido por el canal TN. Los datos aportados por un excura del Instituto Discípulos del Jesús de San Juan Bautista confirmarían los oscuros negociados que habría motorizado, bajo la pantalla de la congregación creada en 1996, el religioso acusado de abuso sexual gravemente ultrajante.
En su reporte, la periodista de Todo Noticias, Miriam Lewin, señala que el cura Rosa Torino habría recibido dinero sucio de grupos de narcotraficantes mexicanos del cartel de Sinaloa que lideraba el "Chapo" Guzmán, recientemente condenado a prisión de por vida en Estados Unidos. El que aportó detalles de las oscuras actividades del cura salteño en México pertenecía a una de las sedes del instituto fundada en ese país. Contó que Rosa Torino se reunía con personas extrañas y que recibía importantes sumas de dinero que luego trasladaba a la Argentina utilizando a miembros de la propia congregación. "Yo viajé llevando 30.000 dólares, y juré que nunca más lo iba a hacer. Otros hermanos llevaban dinero escondido adentro de una imagen de la Virgen de Guadalupe, en los bolsillos, en la ropa interior. Siempre estaban trayendo plata", aseguró.
Los dichos del exsacerdote que ahora lo delata refuerzan la teoría de que Rosa Torino cayó en desgracia en 2015 cuando el Vaticano ordenó la intervención del instituto religioso a raíz de los sospechosos manejos de las millonarias sumas de dinero que Rosa Torino recibía de las sedes creadas en la provincia, en el país y en el exterior, además del aporte de particulares. Al poco tiempo, dos exnovicios del instituto denunciaron al sacerdote por abuso sexual y por ello estuvo detenido entre diciembre de 2106 hasta agosto de 2017. Por esta situación la Iglesia lo castigó con la suspensión del ejercicio del sacerdocio y desde ese tiempo se mantiene recluido en una casona de finca La Cruz. Recientemente, Rosa Torino fue beneficiado con un fallo del juez Adolfo Figueroa, quien revocó la elevación a juicio por esos hechos. Días pasados trascendió que el Vaticano dispondría el cierre de la rama masculina de la congregación, lo que no fue desmentido por el comisario pontificio, monseñor Martín de Elizalde, al ser consultado por El Tribuno.
Respecto al lavado de dinero y a los vínculos de Rosa Torino con el narcotráfico, el informante le confirmó a la periodista de TN que grupos del cartel de Sinaloa le pedían a Rosa y a los miembros de la congregación que "los bendijeran antes de los operativos importantes". También refirió que un famoso jefe narco estuvo a punto de pagar la reparación del techo de un convento días antes de ser arrestado en el 2014. Explicó que dudaba de algunos "buenos benefactores" a los que Rosa iba a visitar en México. "Sospechábamos porque no sabíamos de qué trabajaban y había mucho dinero, mucho lujo. Era gente siniestra, decían que tenían empresitas, pero nunca a qué se dedicaban. Una vez, dos hermanos fueron a un lugar lleno de tipos armados y les dijeron que tenían que bendecir un campito de ovejas. Estaban aterrorizados, uno de ellos se dio cuenta enseguida de la situación", comentó.
Dijo que en una ocasión, cuando unos ladrones intentaron robar el convento, "uno de esos tipos me ofreció un cuerno de chivo, un arma mexicana muy poderosa que rompe las puertas, para que yo pudiera defenderme". Indicó que se trataba del fusil de asalto AK-47, uno de los preferidos por los carteles de la droga. "Yo empecé a tener el pálpito de que era un tipo que trabajaba con sicarios", precisó. Según el exsacerdote, los narcotraficantes generalmente se meten en las iglesias, son muy creyentes y piden la bendición antes de los operativos y las balaceras. "Te besaban el rosario y decían madrecita, padrecito", refirió. "Una vez fueron al convento para que la hermana superiora los bendiga, porque no estaba el cura del pueblo. Estacionaron muchos autos. Era imposible decirles que no, eran como 30 monos armados", afirmó.
Contó el caso de otro hombre que les pagó la construcción completa de una casa de retiro. "Nos daba las facturas que decían cero peso", dijo. Y agregó: "Cuando volvimos, para pedirle que nos donara sillas, nos encontramos con que la policía federal mexicana había allanado su casa y se lo había llevado", recordó. Además, se refirió a un señor que se ofreció a reconstruir el techo del convento que se cayó por una lluvia. "Lo que nos iba a regalar era una locura, la reparación entera salía como 50.000 dólares. Un día nos iba a entregar la plata y el anterior lo detuvieron", relató. Dijo que luego se enteró de que el "buen señor" era un jefe narco muy importante, con pedido de captura.
Otro testimonio
Cristian Contreras, hijo de una familia acomodada de México, relató que ingresó a la congregación del padre Rosa en ese país a los 14 años. Según el reporte de TN, el hombre denunció haber sido víctima de abuso sexual por parte de un cura del instituto, Roberto Morán. Dijo que estuvo en Metán, Salta, y que allí Rosa le revisó los genitales con la excusa de verificar si tenía alguna enfermedad pero él no lo tomó como un abuso. "Yo lo consideraba un padre, tenía mi propia habitación, era un privilegiado. Es una cortina psicológica que me impide verlo como el delincuente que realmente es", contó desde Canadá, adonde ahora reside. Contreras, de 35 años, después de haber sido abusado por Morán, conocido como el padre Moisés, abandonó la vocación y le habló de los abusos a Rosa. "Nadie hizo nada, todo el mundo lo sabía", sostiene. Este relato coincide con el que hicieron los dos novicios que lo denunciaron en Salta.
En relación a los vínculos del cura con los narcotraficantes y el lavado de activos, confirmó lo expresado por el anterior informante. Recordó que una vez viajaron más de 50 integrantes del instituto a la Argentina desde México, y que cada uno traía un monto de dinero. "A mí me dieron entre 18 mil y 20 mil dólares, probablemente más que a otros porque me tenían más confianza y además yo tenía recursos de familia. Si me paraban, podía justificar el origen de los fondos. En total, era una cantidad muy importante, algo que una persona común no podía donar", afirmó.
Cristian no sabe bien por qué su familia, de buen pasar, era donante del instituto. "Mi abuela recibía una llamada de Rosa cada vez que viajaba a México, que eran unas diez veces por año, y le pagaba los hoteles, la comida, los autos para los traslados. Todo era bastante caro, pero no se acercaba al dinero que podían recibir de otras personas", expuso.

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