"LA PRIMERA EN DECIR LA VERDAD"

10/5/19

Por el caso Zanchetta inspeccionaron edificios religiosos en Orán

El miércoles por la tarde, alrededor de las 18.30, la fiscal penal de Violencia Familiar y de Género, María Soledad Filtrin Cuezzo, realizó una inspección ocular en diferentes edificios religiosos de Orán. Las medidas judiciales fueron tomadas a raíz de las dos denuncias que se radicaron a principios de año por abuso sexual contra el exobispo de la ciudad Gustavo Zanchetta.


Filtrin fue acompañada por los dos jóvenes que denunciaron a Zanchetta. Los abusos habrían ocurrido mientras ambos denunciantes cursaban sus estudios en el Seminario Mayor San Juan XXIII. en el marco de estas diligencias, la funcionaria recorrió los edificios del seminario, el Obispado y la casa dónde vivía Zanchetta, "el hijo espiritual del Papa", según señaló Juan José Manzano, uno de los sacerdotes que también lo denunció.
La inspección apunta a reconstruir aquellos episodios que, según lo que se pudo saber, se trataban de abusos sexuales sin acceso carnal. Los abusos que se le endilgan al exobispo son masajes, abrazos, besos en el cuello y otros episodios que los seminaristas prefieren mantener en reserva.
Lo que sí se advierte es que son actos que "no encuadran con lo que debería ser un obispo". Son alrededor de cinco los casos que podrían caber en "abuso sexual simple", y "sobre acoso pueden ser más", calculó un joven que señala haber sido testigo directo de una de las situaciones de abuso de Zanchetta dentro del instituto de formación religiosa.
Sin embargo, solo dos seminaristas lo denunciaron penalmente. Se advierte que la reticencia a denunciar de parte de los demás jóvenes se debe a "miedo a represalias". Medidas que ya alcanzaron a algunos de los jóvenes que se animaron a romper el silencio impuesto por las autoridades eclesiásticas. El proceso judicial continúa siendo llevado a cabo con total hermetismo de parte de la fiscalía a cargo y de las autoridades eclesiásticas de Orán.
La investigación
El caso explotó a fines del año pasado, cuando a partir de una investigación realizada por El Tribuno se pudo corroborar que la salida de Zanchetta del Obispado de Orán no se produjo por "situaciones de salud", como esgrimió el sacerdote a mediados de 2017, al momento de presentar renuncia al cargo.
El motivo fue, en realidad, que había sido denunciado en dos oportunidades por cinco sacerdotes: Gabriel Acevedo, Juan José Manzano, el rector del Seminario Mayor Juan XXIII, Martín Alarcón, Diego Pietro Calvisi y Andrés Buttu. Dos de ellos, Calvisi y Buttu, muy respetados y queridos por la comunidad católica oranense, presentaron en abril del 2016 una denuncia escrita a pedido del nuncio apostólico, Paúl Emile Tscherrig. En ella acusan a Zanchetta por desmanejos económicos, inconductas con los jóvenes del seminario y por fotos comprometedoras en actitudes sexuales.
Por aquella primera denuncia, Zanchetta, según confirmaron diferentes fuentes que participaron del proceso, fue llamado por el papa Francisco, con quien mantiene una amistad de la época en que Jorge Bergoglio era presidente de la Conferencia Episcopal. Durante el encuentro, Zancheta habría asegurado que las fotos eran trucadas y que se trataba de represalias contra él por su "cercanía" con la máxima autoridad de la Iglesia Católica.

Intempestivo alejamiento

Gustavo Zanchetta se fue en silencio, sin siquiera despedirse de los fieles en Orán.
En 2017, ante la comprometedora situación de Gustavo Zanchetta como obispo de Orán, los mismos sacerdotes que alertaron sobre su cuestionado proceder realizaron una segunda denuncia en su contra. En esta presentación, los religiosos advirtieron que los casos de supuestos abusos sexuales devinieron en acusaciones concretas de estos hechos contra los seminaristas.
Para sostener las acusaciones, los sacerdotes incluyeron testimonios de los propios seminaristas, quienes relataron con detalles lo que venía sucediendo. Apremiado por la circunstancia, Zanchetta se trasladó de nuevo a Roma donde mantuvo un segundo encuentro con el papa Francisco. 
No se sabe si por “motus propio” o por pedido del jefe de la Iglesia Católica, a su regreso Zanchetta anunció su alejamiento del Obispado de Orán. Su salida fue intempestiva y la versión oficial fue que su renuncia obedecía a “cuestiones de salud”. Sin embargo, lo que más llamó la atención fue que Zanchetta se alejó de la ciudad norteña sin siquiera despedirse de los fieles, como ha ocurrido con los anteriores obispos.
Unos meses después, a pesar de las denuncias por abuso y desmanejos económicos con fondos estatales y propiedades de la iglesia (Zanchetta esgrimía que era a “pedido del Papa”), fue trasladado a Roma. Allí el Papa le creó un cargo especial en la inmobiliaria a cargo de las propiedades del Vaticano en todo el mundo. 
Luego de que se hiciera público el caso de los abusos, el Vaticano lo separó de esas funciones y lo puso bajo investigación, desminitiendo haber sido informado de las denuncias que pesaban sobre el amigo del Papa. 
Posteriormente, los seminaristas se organizaron, desconfiandos incluso de las actuales autoridades del Obispado de Orán. Fue así que consiguieron un abogado particular y presentaron dos denuncias por abuso sexual contra Zanchetta. La inspección que la fiscal Filtrin realizó el miércoles en los edificios del obispado están relacionadas con las denuncias de los seminaristas.
FUENTE. EL TRIBUNO
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