Un deudor acusado de querer matar a su acreedor colombiano a puñaladas

Prensa | 29.6.18 | 0 comentarios

Ocurrió en la tarde del miércoles en la Ruta Nacional 50. El acusado es un comerciante oriundo de la ciudad de Tartagal donde su familia se dedica a la venta de marcas de golosinas, pero vive desde hace años en Orán, tiene un negocio en pleno centro y formó una familia con conocidos vecinos dedicados al rubro panadero. La víctima es un colombiano, radicado ya hace años, que creó también filiación con otros conocidos vecinos de la ciudad. Ambos casados con hijas de familias oranenses de renombre.


El colombiano (36) se dirigía el miércoles por la tarde, pasadas las 18 horas, en su camioneta por Ruta Nacional 50 en sentido Orán-Pichanal, cuando observó que un auto se le acercó y le hacía cambio de luces. Al dejarse alcanzar por el Chevrolet Cruze de su cliente (31), con el que operaba desde hacía tiempo y con quien había alcanzado ya cierta amistad, le pidió que se detenga para entregarle un sobre que le mostraba con dinero. Luego lo llamó por celular para explicarle que quería darle en parte de pago de su deuda, por lo que el colombiano se detuvo en la banquina, entre la ciudad de Hipólito Yrigoyen y el Ingenio, sin sospechar de nada porque antes habían tenido situaciones parecidas. El Chevrolet estacionó atrás de la camioneta doble cabina, el comerciante se le acercó primero por la ventanilla abierta a medias y le pidió que le abriera la puerta para entrar y dejarle el dinero. Se le sentó atrás del lado del conductor, y en el instante en que el colombiano se distrajo con el celular, sin sospechar de nada, el agresor sacó un enorme cuchillo tipo carnicero con gran filo sin punta, y desde el asiento trasero se incorporó por arriba del colombiano que logró ver el movimiento cuando ya lo tenía encima por sobre el asiento del conductor. Solo atinó a moverse hacia adelante agachando la cabeza por lo que el cuchillo que iba directo al cuello le quedó a la altura de la boca, presionando el agresor con ambas manos logrando el corte en el rostro de la víctima. También con ambas manos el colombiano resistía la presión del agresor y forcejeando logró quedarse con el cuchillo pero seguía de espaldas, ya herido en el rostro, sentado en el asiento del conductor cuando sintió que recibía en el costado de su cuerpo otros puntazos. El agresor había sacado otro puñal, del estilo de una navaja, con el que logró perforarle un glúteo y el costado de la zona lumbar a fuerza de puntazos. Allí la víctima atinó a salir de la camioneta y con el cuchillo grande que le había arrebatado primero, se defendía a pesar de las heridas en las manos, en el rostro y en el torso por donde sangraba.
“Creo que el quitarle el cuchillo y el haber resistido al desvanecimiento me salvó la vida. Yo en ese instante pensé que si me desmayaba, le daba la oportunidad de que me rematara; entonces resistí”, contó la víctima a Revista Norte.
“Yo no podía subirme a la camioneta y escapar porque él se quedó con la llave cuando yo salí para que me dejara de cortar por la espalda”. Así que cada vez que el agresor se le acercaba, se disponía a defenderse con el cuchillo que le había quitado en el forcejeo y así lograba que el agresor se alejara.
“No llegamos a forcejear nuevamente, él se subió a su auto y yo empecé a pedir ayuda pero los autos pasaban a gran velocidad por la ruta. Como él no podía acercarse porque yo tenía el cuchillo, arrancó su auto y me quiso atropellar. Yo me subí al estribo en la puerta del conductor y maniobró su auto contra mí chocando de frente en la puerta de mi camioneta, pero logré meterme adentro. Volví a salir porque no tenía la llave para asegurar la puerta y él podía volver. Estuvimos mucho tiempo así. Yo me alejé hacia la banquina en una especie de canal que hay donde él no podía venir con su auto y desde ahí le arrojaba piedras. En un momento él se subió a su auto y prendió un cigarrillo, parecía que esperaba que me desangrara y me desmayara. Cuando ví venir otro vehículo comencé a gritar que me ayudara. Un Surán paró pero él se le acercó y el tipo se volvió. Yo le grité que me ayude y se fue diciéndome `ya llamé a la policía´ desde adentro del vehículo. Al rato llegó la policía. Al acercarse el patrullero, él se fue”.
La víctima fue llevada al hospital de Hipólito Yrigoyen donde le dieron los primeros auxilios y luego lo trasladaron en ambulancia al hospital de Orán.
Según el colombiano, se enteró que el agresor había llegado hasta el 911 en Orán y dijo que había sufrido la agresión de aquel. Al parecer las llaves de su camioneta fueron encontradas en el auto del agresor y el celular de la víctima fue hallada después en el piso de su propia camioneta.
La herida en el torso, por poco, no llegó a ser mortal; según cuenta la víctima, estuvo a centímetros de perforarle el pulmón.
“Pienso que él me quiso matar no solo para dejar de tener deudas conmigo. No soy el único al que debe. Quizá pensó que con uno, se deshacía de todos”.
Hasta anoche, no tenían custodia policial ni en el lugar de internación ni en la vivienda donde tiene a sus dos hijos y a su esposa.-

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