Otro testigo complicó a Reynoso y a jefes de Gendarmería

Prensa | 25.4.18 | 0 comentarios

El testigo Julio Ernesto Barrios aseguró ayer que el ex juez federal Raúl Reynoso le recomendó que fuera a ver a su entonces cuñado, el abogado Arsenio Eladio Gaona, quien le pidió $50.000 “para que resuelva rápidamente mi causa”.

Barrios declaró en el juicio que se sigue contra Reynoso y a los abogados René Gómez, Ramón Valor, Sara Esper y Arsenio Eladio Gaona; los empleados del Juzgado Federal de Orán Miguel Ángel Saavedra y Julio César Aparicio y la hermana de éste, Rosalía Aparicio, como integrantes de una asociación ilícita que beneficiaba judicialmente a narcotraficantes a cambio de pagos.
Barrios contó que tenía una causa por resistencia a la autoridad, según él, armada por Gendarmería en represalia por sus denuncias sobre vinculaciones de miembros de esta fuerza con el narcotráfico.
Dijo que entendía que era una acusación menor, por lo que pidió audiencia con Reynoso, quien lo atendió en su despacho apenas minutos: “Él estaba de perfil, tomando un café”, detalló cuando le pidieron precisiones.
Relató que también estaba uno de los secretarios del Juzgado Federal de Orán, Gustavo Hadad, y  el empleado Héctor Acosta, implicado en otra causa vinculada a la que está en juicio. Cuando le expuso su problema, Reynoso le dijo que hablara con Gaona. 
“Esto lo podemos solucionar tranquilamente, si vos tenés $50.000 en una semana se resuelve”, aseguró que le prometió el abogado. “Saavedra te va a hacer la resolución rápidamente”, le completó. 
Barrios aseguró asimismo que el ex juez federal de Orán, el jefe del Escuadrón 20 de Gendarmería, Claudio Osvaldo Domenichini, y otros gendarmes e integrantes del Juzgado Federal oranense estaban de acuerdo para realizar actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico y que cuando alguien intentaba “hacer su negocio con otra gente que llevaba mercadería, llevaba otras cosas”, enseguida quedaba detenido, como ocurrió, dijo, con el subalferez Irala y con el primera alferez Ramón Correa Da Silva.
“Cuando un gendarme hacía la suya, y no repartía tanto con Domenichini como con usted, caía”, insistió más tarde cuando el ex juez le repreguntó sobre esta afirmación.
En el contexto de esta supuesta organización delictiva, aseguró que la droga que estaba en el depósito judicial de Orán era sacada y puesta a circular, nuevamente. Añadió que aportará al tribunal el nombre de un hombre del barrio Caballito, en Orán, que hacía esto y que para librarse de una causa, “cuando se quiso cortar solo”, tuvo que pagar $260 mil.
Sicarios, gendarmería y los negocios 
La historia de Barrios es compleja. Haciendo esfuerzos por ser ordenado, empezó contando que sus problemas comenzaron cuando trabajaba en el Programa Patria Grande, de la Dirección Nacional de Migraciones, para regularizar la situación de los inmigrantes en la zona de frontera.
Dijo que esto molestó a Gendarmería porque “ellos tenía un negocio grande con los inmigrantes” y “Patria Grande desarmó ese negocio”. 
El testigo contó que cuando hacía este trabajo fue detenido del lado boliviano, por una confusión que se aclaró rápidamente pero que, sin embargo, motivó que fuera apartado del Programa. Entonces se dedicó al bagayeo y conoció “todo sobre la frontera”.
En esas andaba cuando gendarmes de Embarcación, más precisamente Correa Da Silva, le pidió que colaborara con ellos, y por ese motivo en 2011 y 2012, por unos 6 meses, participó de algunos operativos de esta fuerza.
Fue así, dijo que se enteró “de los manejos” del comandante Domenichini, y de su segundo, el subcomandante Alberto Quiroga, quien falleció en 2008.
Relató que tras alejarse de Gendarmería pasó a alquilar la finca La Porcelana, en el límite con Bolivia, y a su vez la subalquilaba a productores.
Entonces comenzaron a recibir denuncias de que había narcotraficantes que pasaban por el lugar y fue a hacer la denuncia en Orán, donde habló con el fiscal federal José Luis Bruno: “Vos te querés hacer el héroe”, contó que le dijo el fiscal. Luego fue a hacer la denuncia ante Domenichini. Pero tampoco recibió atención, porque “tenían un quiosquito todos”.
Barrios dijo que una semana después de estas denuncias, en marzo de 2013, recibió un balazo en el abdomen, de parte, dijo, de Juan Pablo Moscoso. “Estoy convencido que quienes me mandaron atentar” fueron Reynoso y Domenichini, acusó enfrentándose cara a cara con el ex magistrado. 

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