El juicio a Reynoso expone a testigos a declarar frente a imputados que los amenazaron

Prensa | 12.3.18 |

Pueblo chico, infierno grande; dice un refrán que se viene encarnando a la perfección en Orán desde que estalló el escándalo por la causa contra el ex juez Federal, Raúl Reynoso, acusado de pedir coimas a narcos a cambio de favorecerlos con sus resoluciones.
Quienes se atrevieron a denunciarlo, mediática y judicialmente, incluso antes de que se inicie la investigación formal, aseguran que recibieron amenazas e intimidaciones y que la tranquilidad a dejado de formar parte de sus vidas, al menos como sabían gozarla antes de esta historia.
Es que sus declaraciones no solo afectaron al ex magistrado que detentó con exclusividad el poder de la Justicia sobre una de las fronteras más calientes del país en materia de narcotráfico, sino también a un gran número de personas involucradas directa o indirectamente en el crimen organizado. En este juicio no hay presuntos narcos procesados, pero sí abogados que los defendieron y que están imputados por ser quienes gestionaban las coimas como María Elena Esper, René Gómez, Arsenio Gaona y Ramón Valor; y empleados del Juzgado como Miguel Ángel Saavedra y César Aparicio que también habrían conformado la asociación ilícita enjuiciada.
Las denuncias que fueron cimientos fundamentales de la instrucción de la causa fueron vertidas por personas que viven o vivieron en Orán y que sus días posteriores no fueron sencillos. Denunciaron amenazas y aprietes incluso por parte de los propios imputados, lo que derivó en custodias policiales y sus inclusiones en el Programa Nacional de Protección de Testigos.
Como si fuese poco, siempre supieron que su deber no terminaba allí sino que iban a tener que ratificar (o rectificar) sus dichos en el juicio oral y público llegado el momento. 
Cara a cara
El momento llegó y los testigos, a través del fiscal Carlos Amad, intentaron recurrir a todas las alternativas posibles para esquivar el incómodo y atemorizante hecho de tener que sentarse frente a quienes denuncian de corruptos y de haberlos amenazado.
En ese lugar estuvo Roxana Brítez, ex pareja del presunto narco Guillermo Jaime Sarmiento, imputado en tres causas y que, según la investigación fiscal, pagó coimas a Reynoso por intermedio de su abogada, la también imputada Esper. Brítez fue la primera que denunció las maniobras del ex juez en un programa de televisión, al que fue invitada para denunciar a su pareja por violento y terminó abriendo una caja de Pandora.
BRÍTEZ Y REYNOSO
Uno de los testimonios más esperados por todos era el de un joven abogado que trabajó un tiempo en el Juzgado Federal de Orán y luego se convirtió en uno de los principales testigos de las extrañas maniobras que allí se producían y ahora están juzgando. Por todo ello, cambió de trabajo y fue trasladado a Salta. Su identidad se protege como medida de seguridad dispuesta judicialmente ya que pasó a ser un testigo protegido luego de asegurar que recibió amenazas e intimidaciones de Reynoso y Esper. Su testimonio fue explosivo.
Ambos testigos solicitaron no declarar en persona sino hacerlo a través del sistema de videoconferencia y desde una sala contigua al recinto en donde se desarrolla el juicio justamente para evitar el encuentro y garantizar que su testimonio no esté afectado por el temor a las consecuencias de sostener sus dichos.
Un dato que no es menor en este contexto es que casi todos los abogados imputados ejercen su autodefensa (también tienen un abogado) por lo que tienen derecho a hacerles preguntas a los testigos, algo que Reynoso ha venido haciendo siempre junto a Esper y Gómez, aunque estos en menor medida.
Sin embargo, en sendos casos, dos de los jueces del Tribunal Oral Federal n° 1, Gabriel Eduardo Casas Carlos Enrique Jiménez Montilla, no autorizaron esto y votaron por que los testigos se sienten en el banquillo, cara a cara con todas las partes. El presidente del Tribunal, Federico Díaz, votó en disidencia.
La decisión de los jueces dejó insatisfecho al fiscal Amad, quien en las dos ocasiones en que sus solicitudes fueron rechazadas, dejó en claro su malestar y hasta les dijo con firmeza a los jueces: “los hago responsable a ustedes si algo les llega a pasar”, en referencia a los testigos.
El testigo protegido ingresó a la sala de audiencias con cuatro efectivos de seguridad privada que controlaron celosamente que nada le pase en los cuartos intermedios y en la entrada y salida del juicio. Goza, además, de custodia ambulatoria de Gendarmería en su domicilio.
Un nuevo caso en puerta
En virtud de los últimos acontecimientos acaecidos en las recientes audiencias, surgieron nuevos nombres de personas cuyos testimonios podrían aportar a la causa por lo que fueron sugeridos por las partes y aceptadas por el Tribunal.
Uno de ellos es el de un ex empleado del Juzgado Federal de Orán que trabajó durante años junto a Reynoso y que, según el testigo protegido, tiene mucho para decir. Su nombre nos reservamos también por motivos de seguridad.
FISCAL CARLOS AMAD
Debió haberse presentado hace dos semanas pero ese día el fiscal Amad informó a los jueces que días atrás, el testigo en cuestión se había presentado ante él y le dejó una documentación que acreditaba que estaba de licencia por problemas de salud y psicológicos derivados de esta causa por lo que no iba a poder presentarse a declarar.
Además, solicitó su inclusión en el programa de Protección de Testigos y que se lo autorice a declarar por videoconferencia ya que le teme a Reynoso y exige garantías de seguridad suficientes. Los jueces deberán resolver sobre este punto pero todo indica, dado los antecedentes anteriores, que no harán lugar y el testigo deberá enfrentar sus miedos y sentarse a declarar bajo juramento de decir la verdad para evitar ser acusado de falso testimonio.

Categoria: ,

CONTACTO CON LA PRODUCCIÓN:

Solo tienes que llamarnos al tel.03878)428507 o por email: produccion@radiocadenanoa.com.ar