La situación de frontera tras las medidas de control que implementó el gobierno nacional

Periodistas | 1.6.17 |

Los cortes de ruta se intensifican y el centro de las protestas se posiciona en Orán.


La decisión del gobierno de Mauricio Macri de erradicar el comercio ilegal en la frontera salteña con Bolivia está siendo resistida por cientos de bagayeros que cortan rutas en distintos lugares de Salta y Tucumán. 
Miles y miles de bagayos que pasan diariamente por la frontera Salta-Bolivia fueron interceptados e incautados en operativos de gendarmería nacional.
La medida fue ordenada por el gobierno nacional y estallaron los cortes de ruta en repudio.
Para los vecinos de la ciudad fronteriza de Aguas Blancas, los bagayeros son los que mueven la economía de esa pequeña población que no tiene otros ingresos ni fuentes laborales que el comercio ilegal. En Orán pasa algo parecido.
La protesta que se inició en Tucumán, de donde provienen gran cantidad de tours de compras que incluso llegan con sus propios bagayeros, y en el día de hoy se replicó en la Ruta Nacional 50 que conecta Orán con la ciudad boliviana de Bermejo, desde donde ingresa la mercadería al país.
La situación podría empeorar. Los propios comerciantes de Bermejo estarían viendo resentir fuertemente sus ventas, y las protestas de bagayeros en Orán y Aguas Blancas serían la única esperanza para que la presión social en las rutas haga dar marcha atrás al gobierno argentino. Los comerciantes bolivianos estarían dispuestos a “ayudar” a que las protestas no paren “hasta que todo vuelva a la normalidad”. Los refuerzos -para ello- estarían pronto a arribar, incluso desde otras provincias, para reforzar las protestas.
NO SE LES CAE UNA IDEA
Ninguna medida de contención previa, ni asistencial siquiera, previeron para trabajar la problemática. Se estima que de 3 mil a 5 mil familias oranenses viven directamente de la actividad ilegal del bagayeo. Estos peones o trabajadores de frontera son los principalmente afectados. Otros tantos los habrá del lado de la limítrofe Salvador Mazza. 
Durante el tiempo que esta actividad ilegal se propagó en los pueblos fronterizos, ni los intendentes ni el gobernador ensayaron medidas para frenar el avance con propuestas de fuentes de trabajo genuino. Se instalaron en la zona tres parques industriales que nunca funcionaron. Uno, ideado por el intendente Lara Gros, sirvió solo de pantalla para que las empresas se instalaran en predios del ferrocarril; empresas ya existentes que no generaron puestos de trabajo y que solo significó la apropiación de terrenos del Estado. Otro Parque Industrial ideado por el gobernador Urtubey y por el entonces Ministro Julio Cesar Loutaif, sirvió unicamente para un negociado poco claro que se materializó a través de la compra de un predio en Pichanal que sería imposible de explotar como parque industrial. No se instaló allí ninguna nueva industria. El tercer Parque Industrial, también iniciativa del gobernador, se inauguró en los predios del ferrocarril de la ciudad de Mosconi, cercana a Salvador Mazza (frontera Salta-boliviana del Departamento San Martín). Este tampoco fue ni Parque ni Industrial. Todos un blef al mejor estilo U.
En Salta no solo no se propiciaron medidas de fomento económico ni de generación de empleo, sino que tampoco se bregó por la defensa en la conservación de los empleos existentes. De la preocupación gubernamental por la calidad de los puestos de trabajo ni hablar. La precarización ha sido una de las características de la oferta laboral de la región. En el contexto actual de empeoramiento de la economía, todos estos factores tienden a agudizar las variables socioeconómicas.
El recientemente creado municipio de Aguas Blancas está expectante. En esa ciudad, separada de Bolivia por el Río Bermejo, sufren las consecuencias de forma directa, al igual que Orán y alrededores. Comerciantes de Aguas Blancas testimoniaron que de los 500 taxis y colectivos que diariamente llegaban por el bagayeo, ayer había sólo 5. Toda la ciudad quedó desértica, sin movimiento; y anticipan una crisis pronto a estallar.
Ninguna de las ciudades fronterizas estaban preparadas para una medida intempestiva como la que decidió el gobierno nacional. Por desidia e incapacidad tanto de intendentes, del gobernador, como de las autoridades nacionales, las rutas están tomadas y se impone la discusión naif de siempre:
corte de ruta-represión, tierra de nadie-control, legalidad-ilegalidad; mientras la miseria atraviesa los cuerpos.-
Nota: Silvana Brezina

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