La Justicia cree que Reynoso y Castedo tenían un pacto espurio

Periodistas | 26.5.17 |

LA GACETA SALTA - Entérate qué declaró cada uno y los detalles de la trama por la que están acusados de falsear una declaración para asegurar la fuga del presunto capo narco.

Procesados juntos por primera vez en una misma causa a raíz de sus supuestas vinculaciones, el ex juez Federal de Orán, Raúl Reynoso, y el presunto capo narco Delfín Reynaldo Castedo, tuvieron que declarar en la causa en la que se los acusa de haber falseado una declaración del segundo para garantizar que pueda estar prófugo durante diez años. El nombre de Delfín Castedo vinculado al tráfico de cocaína ya estaba instalado en Orán cuando Reynoso ordenó su detención el 28 de febrero de 2007 y las primeras resoluciones polémicas del por entonces magistrados no tardaron en llegar cuando en junio de 2008 (pese a la oposición del Fiscal) le concedió el beneficio de eximición de prisión Aquello es, según el auto de procesamiento resuelto por el juez Federal Julio Leonardo Bavio, “el primer indicio del pacto espurio que ya existía entre las partes”, más aún teniendo en cuenta que en aquella resolución, Reynoso reconoció que Castedo se encontraba prófugo con pedido de captura nacional e internacional, que no había sido indagado en la causa, que no había fijado domicilio legal en su presentación y que se desconocía su domicilio real. La Cámara de Apelaciones de Salta revocó esa eximición de prisión el 11 de septiembre de 2008 indicando que Castedo había consumado un estado de contumacia y rebeldía de larga data por los cuales era improcedente eximirlo de prisión. Esto nada provocó en Reynoso, que nada hizo para concretar la detención.

Por aquél entonces, Castedo estaba implicado como autor intelectual del homicidio de la productora rural Liliana Ledesma, quien fue salvajemente asesinada (con signos mafiosos) en Salvador Mazza en 2006, luego de que denunció públicamente a Castedo por sus vínculos con el narcotráfico. En septiembre de 2013, el presunto narco solicitó nuevamente su exención de prisión, presentándose espontáneamente con el abogado Luciano Ciscato como nuevo defensor, coincidentemente en la época en que – según los testimonios recibidos – cobró fuerza la orden de captura contra Castedo por el crimen de Ledesma. El 4 de noviembre de ese año Reynoso resolvió concederle nuevamente la eximición de prisión a Castedo y un mes después se produjo la cuestionada declaración indagatoria por la que hoy ambos (y el abogado Ciscato) están procesados. Sucede que en ese acto, Reynoso debió haber ordenado la captura inmediata de Castedo porque a pesar de haberlo eximido de prisión en esa causa, se encontraba vigente un pedido de captura librado por la justicia provincial por el asesinato de Ledesma.

Pero Reynoso no pudo detener a Castedo sencillamente porque, según sostienen los fiscales y convalidó Bavio, el imputado jamás se hizo presente en el Juzgado a ser indagado. Una pericia caligráfica determinó que la firma de Castedo es falsa y él mismo solicitó el año pasado la nulidad del acta de indagatoria. Asfixiado por la investigación que ya sabía que se seguía en su contra por este tipo de manejos, el 26 de noviembre de 2014 Reynoso procesó a Castedo pero manteniendo la libertad personal que venía gozando, imponiéndole la obligación de presentarse periódicamente en la Delegación de la Policía Federal Argentina de Capital Federal que, según el procesamiento, no existe. Es de imaginar que Castedo no concurrió jamás a la Policía ya que existía contra él la captura pendiente de la justicia provincial. Luego de estar diez años prófugo, Castedo fue detenido en Buenos Aires el julio de 2016 y enviado a Salta para quedar detenido en la Cárcel Federal de Güemes. Meses después, en diciembre, el Juzgado Federal de San Ramón de la Nueva Orán hizo lugar al planteo de nulidad efectuado por la defensa del imputado y declaró nula su declaración indagatoria.

Jueces y fiscales afirman que entre ambos había un acuerdo a pesar de que Castedo negó haberle pagado algún dinero al juez, ya que por otro lado, reconoció en su indagatoria que Ciscato primero le pidió veinte $20.000 para ver la causa, que después le dijo que se iba a encargar y le iba a solucionar el tema. Agregó también que luego  le pidió $200.000 “para solucionar su problema”, aunque dijo que nunca se los dio. Reynoso negó los hechos y dijo que su salud empeora Al momento de ser indagado, Reynoso poco declaró y se limitó a negar categóricamente todos los hechos que se endilgan en lo que es su segundo procesamiento. Además planteó una serie de recursos tendientes a apartar al juez Bavio y al fiscal Eduardo Villalba, del caso por falta de garantía de imparcialidad necesaria. También planteó una cuestión de incompetencia por razones territoriales, ya que los supuestos delitos se habrían cometido en Jurisdicción de Orán: “no estaría instruyendo un juez natural que sería un juez subrogante en Orán, violando así principios constitucionales de debido proceso”, sostuvo Reynoso.

El ex magistrado cuestionó el hecho de que siga detenido desde hace más de un año: “siempre estuve a disposición de la justicia y a esta altura nunca se demostró algún intento de fuga de mi parte ni mucho menos ninguna intención de obstaculizar o entorpecer las investigaciones; el paso del tiempo va demostrando que nunca amenacé a nadie ni mucho menos coaccione o tuve alguna actitud de amenaza contra personas determinadas”, manifestó. Luego de negar categóricamente haber cometido delito alguno, consideró que se lo está juzgando por el contenido de sus resoluciones ya que, “habiendo estado sólo como único juez de frontera durante diez años a cargo del Juzgado Federal de Orán y que además muchas de esas causas contaron con el consentimiento expreso o tácito de la Fiscalía Federal de Orán, o incluso con confirmaciones de la Cámara Federal de Salta”. Por último, hizo referencia a su precario estado de salud: “ya que soy diabético, hipertenso y con otras patologías que surgen de mi historia clínica; y estas enfermedades las vengo soportando aproximadamente desde hace seis o siete años, y a pesar de ello nunca solicite licencia por largo tratamiento, por dedicarme mucho tiempo a la atención de las causas (28.500 en trámite) que tenía a mi cargo en Orán con más de mil cortes de ruta, miles de detenidos y decenas de causas de otras disciplinas (tributarias, civiles, como causas de expropiaciones, etc.), y que actualmente si bien estoy sometido a controles en la cárcel de Güemes, mi salud día a día se va desmejorando”, reprochó.

Castedo dijo que la causa en su contra fue “todo humo” Contrariamente a todo lo que sostiene la Justicia, en la indagatoria Castedo se declaró inocente y dijo que jamás se entrevistó con Reynoso, a quien “recién lo conoció a través de los medios periodísticos”. Además sostuvo que no conoce el Juzgado Federal de Orán y que nunca tuvo una llamada telefónica con el Juez.

Sí reconoció haber tenido tres entrevistas con el Ciscato pero que se negó a pagarle porque consideraba que si le solucionaban la causa federal, también tenía la causa provincial donde tenía orden de captura, por lo cual “no era conveniente pagar ningún dinero por solucionar una causa”. Aclaró que no sabe si la plata era para pagarle a Reynoso y consideró que su falsa declaración fue una maniobra para perjudicarlo ya que no lo beneficiaba en nada. Respecto de las acusaciones sobre su carácter de capo narco, el imputado indicó que la causa de Orán “fue todo humo”, dado que allanaron varias veces sus domicilios en Tartagal y Salvador Mazza y nunca le secuestraron nada de cocaína. Agregó que trabaja la tierra desde los 3 años y que toda su actividad está “debidamente declarada”. Castedo declaró sentirse perseguido y que toda su familia está afectada por ello, al tiempo que aseguró que nunca recibió ninguna cédula o notificación por parte del Juzgado que lo notificase de haber sido beneficiado con una eximición de prisión.

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