La vieja chimenea, un símbolo histórico y arquitectónico de Orán

Radio NOA | 16.2.17 |

La antigua torre de ladrillos fue declarada Patrimonio Histórico Cultural de Orán por el Concejo Deliberante en octubre de 2016, por iniciativa del edil Iván Mizzau, idea que todo el pueblo tomó con alegría. 

Símbolo del pueblo de Orán, la chimenea fue testigo por más de un siglo de la historia de los norteños. Al pie de ella trabajaron cientos de personas con el sueño de mantener a cada una de las familias que dependían de ese trabajo. 
El concejal Iván Mizzau, autor de la iniciativa que busca rescatar la memoria social y cultural de los oranenses, dijo: “Para saber hacia dónde vamos, debemos saber de dónde venimos. Por eso es fundamental rescatar momentos, lugares, anécdotas y personajes que hicieron a nuestra cultura y sociedad”.
La chimenea formó parte del primer aserradero de Orán, emprendimiento maderero conocido como el aserradero de Czarnescki y Jurostovik. Fue construida aproximadamente en 1910; su edificación tardó aproximadamente un año y fue ejecutada por el señor Francisco Tosoni oriundo de Clauzetto, Italia .
El aserradero ya tenía la chimenea lista para poner en funcionamiento las máquinas de vapor, sierras sinfín, parqueteras y disco encuadradoras. 
La chimenea servía para dar salida al humo que largaban las calderas. En un momento de la historia cuando aún no eran accesibles los motores a explosión, los sistemas de vapor cumplían el rol de poner la industria en marcha. 
Las calderas (que eran tanques de agua de más de mil litros) funcionaban calentándose hasta que la fuerza de vapor movía las sierras sinfín y cientos de gigantescos rollos de árboles. Las maderas que más se procesaban eran el cebil, el cedro y otras especies que se transformaron en muebles, tirantes, aberturas, para ser distribuidas por doquier.
En la actualidad los oranenses sostienen que “en cada rincón del mundo existe al menos una pieza hecha con madera de Orán”.
Una obra de precisión
Considerada una de las mejores obras arquitectónicas de la zona, la chimenea sobrevivió a varios temblores que azotaron a la ciudad, sin embargo, su fuerza y la exactitud de la obra, la mantuvo en pie hasta hoy. 
Las calderas traían aparejados dos problemas: en primer lugar producían mucho humo, perjudicando la salud y la visión de los operarios, y producían chispas que podían ocasionar incendios por el aserrín y la madera almacenada. 
Como solución a estos problemas se pensó en construir una chimenea.
Su constructor, Francisco Tosoni, con su personal a cargo, cavó los grandes cimientos y empezó a levantar la gigantesca obra de ladrillos. Era una obra delicada, única. Los ladrillos estaban hechos en cuña, especialmente cocidos por los ladrilleros del lugar.
Luego de unas semanas, ya se erguía más de la mitad sobre el paisaje. De ahí en más se haría por etapas. No había que levantar más de un metro por vez, luego dejar secar por varios días y recién seguir levantando. Sabía que si construía de golpe sobre material húmedo, la estructura colapsaría por su propio peso.
Seguramente al bajar todos sus trabajadores deben haber sentido el orgullo de la tarea cumplida. Con sus rostros quemados por el sol abrasador del verano oranense.
Aún sigue en pie, como símbolo de una de las épocas más prósperas de Orán, sin duda uno de los emprendimientos madereros más grandes del norte del país, marcándole la identidad forestal a la economía del norte salteño.
Ubicación
La antigua chimenea se encuentra situada en la actual plaza Juan Domingo Perón, y al ingresar a la ciudad por el acceso norte recibe al visitante como un mudo monumento, que da cuenta del antiguo brillo y pujanza del Orán maderero.
EL TRIBUNO

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