Partido Obrero: La pobreza intelectual y el patoterismo dialéctico de la desnutrición

Periodistas | 23.9.16 |

Han quedado huérfanos de argumentos políticos y fosilizados en su estructura

( Juan Leguizamón) Nuevamente el artilugio de los fuegos de artificio como recurso político ha hecho sonar su estruendo para llamar la atención de la única manera en que sabe hacerlo el Partido Obrero: la denuncia grandilocuente, el ensayo exagerado y la puesta en escena del desgarro de las vestiduras.

 Es que la única bandera que les quedó en las manos es el trapo rojo, última y única posibilidad de agitar algo que los identifique, porque en el campo de las ideas políticas este clan exhibe una ausencia total de pensamientos estables.

 Aquella emblemática lucha por el boleto gratuito que les rindiera como la  bandera oficial de la izquierda vernácula argentina, les fue arrebatada por el Gobernador Juan Manuel Urtubey y puesta en práctica con notable éxito. Tanto, que luego fue instaurado en otras provincias.

 Han quedado huérfanos de argumentos políticos y fosilizados en su estructura ya que han violado uno de los postulados clásicos como es la movilidad política, rendido en favor de un grupo pseudofamiliar que intercambia lugares en las boletas para estar siempre aferrados a un cargo público, paradójicamente, viviendo del Estado "capitalista y feudatario” al cual dicen combatir.

 El botón de muestra de esta militancia de la holgazanería es Pablo Sebastián López, quien rondando las cuatro décadas de edad aún continúa siendo estudiante universitario, estatus que mantiene al solo oficio de continuar manejando el centro de estudiantes, laboratorio donde incuba las larvas de futuros zurdos y agitadores callejeros.

 La historia supo darles la oportunidad de ser motivo y eje de un cambio social cuando el Partido Obrero logró la mayoría en el Concejo Deliberante, durante la Gestión de Miguel Isa. Mostraron entonces su capacidad de autodisolución perdiendo del modo más absurdo y en medio de un bochorno institucional nada menos que la Presidencia de ese Cuerpo legislativo por discordancias internas.

 Lo que siguió fue el caso de derroche político más patético ya que durante ese tiempo de gestión desde la bancada del PO no se escuchó ninguna idea transformadora, no se hizo ninguna denuncia por corrupción que tuviera al menos algo de seriedad,

 El caso es que otra vez, desde sus trincheras convertidas en letrinas que acumulan conceptos dialécticos perimidos, carentes de sustento y que evaporan los gases propios de la descomposición ideológica y que como se sabe, únicamente sirven para encender fuegos ocasionales, nada más, los integrantes del clan del Partido Obrero han vuelto a agitar argumentos sensacionalistas para tratar de lograr algunos centímetros de prensa.

 En efecto, la voz cantante fue la Senadora provincial, Gabriela Cerrano, quien intentando componer un personaje serio ante los micrófonos declamó como si fuera un edicto de sentencia republicana que pediría la renuncia del Ministro de Salud Pública, Oscar Villa Nougués, advirtiendo que no es la primera vez que van por esa cabeza.

 Los cargos con que tentarán esta comisión están relacionados con el problema de la desnutrición de niños en zonas donde existen enfermedades y situaciones endémicas de larga data. La intención del PO además de lograr echar a la cesta una cabeza ministerial es además pedir la formación de una comisión para investigar, lo cual en los hechos significa decir que denuncian para no hacer nada, pues nada mejor hay para que nada funcione que armar una "comisión”, dicho entrecomillado, pues habría que dilucidar muy bien de qué clase de "comisión” está hablando esta gente.

 La situación no resiste mayor análisis, se trata de otra embestida para demostrar que bajo el rescoldo alguna llama todavía arde, ya que en el terreno político es la situación electoral del Partido Obrero la que mayor estado de desnutrición ofrece. Los números de las últimas elecciones dicen que para la sociedad no son más que un grupo de energúmenos y oportunistas que hacen del desorden público y de la denuncia una práctica que ellos dan en llamar "militancia”.

 En una práctica muy propia de bolcheviques, no se analiza puntualmente el problema que se denuncia sino que se hace ruido y se amenaza con ir por todo, porque si bien el Ministro Villa Nougués es el mascarón de proa de su denuncia, de paso, van por el Ministro de Primera Infancia, Carlos Abeleyra también, directores de hospitales zonales y cuando ser vivo se cruce en el camino de sus afiebradas alucinaciones.

 No sólo la forma de plantear una denuncia no es seria sino que además no se vislumbra ni siquiera el menor atisbo de una solución de algún aporte positivo. Es lógico que así sea pues, en un aljibe vacío es imposible que el balde salga del fondo con agua…, con el cerebro ocurre lo mismo. 

 ¿Qué hacer entonces? Y bueno, buscar otra víctima propiciatoria, en este caso un Ministro, o dos, o lo que salga. Total, siendo el Partido Obrero, cualquier revuelto les viene bien. 

Fuente: El intrasigente

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