Desgarradora carta: Mi hija se fue sin poder festejar sus 15 años

Sebastian Acosta | 4.9.16 | 1 comentarios

Con profunda tristeza e impotencia, narró cronológicamente la agonía que padeció su niña durante 8 días en Orán. Describió la incompetencia de los médicos, la falta de respuestas, la fortaleza de su hija y el dolor inmenso de una madre.



“Su vida se me fue de las manos, estoy dolida, triste y con mucha bronca”, expresó Rosana Barrios, mamá de Jazmín, de solo 14 años, quien el pasado 15 de agosto, perdió la vida tras someterse a decenas de estudios y visitar distintos hospitales.
Rosana narró cronológicamente la agonía que padeció su hija en una desgarradora carta, publicada por Radio Cadena Noa, que deja al descubierto su inmenso dolor y la impotencia por la incompetencia de los médicos que no pudieron o no supieron salvar a su niña.
A continuación te mostramos su relato, de puño y letra de una madre, quien no logra dejar de extrañar a su niña, quien se fue sin poder festejar su fiesta de 15 años, edad que habría cumplido el pasado 30 de agosto.
El lunes 8 de agosto lleve a Jazmín al sanatorio porque comenzó con fuertes dolores de cabeza el fin de semana anterior. La atendió el Dr. Ventura, médico clínico, quien advirtió que presentaba manchas rojas en la piel, dolor en el pecho, cabeza, en articulaciones, mareos y una alarmante palidez.
El diagnóstico ante una revisación de rutina fue anemia y una alergia por lo que se le realizó análisis de sangre y orina, que dieron como resultados disminución de glóbulos rojos y una supuesta alergia. ¿A que? No supo decirme.
Fue medicada lo cual no hizo ningún efecto, ya que tuvimos que volver a mitad de semana otra vez con el mismo médico ya que si bien las manchas habían disminuido en algunas partes del cuerpo, el dolor de cabeza y mareos eran más fuertes. Jazmín estaba más débil porque los glóbulos rojos seguían disminuyendo.
El segundo diagnóstico fue que todo era causa de la misma anemia, producto de lo cual regresamos a casa. El viernes de la misma semana realizamos la tercera consulta al mismo médico, quien la revisó nuevamente y debido al dolor de cabeza y mareos ordenó una rápida hidratación mediante introducción de 2 sueros para aliviar los dolores de cabeza.
En simultáneo, pidió otros análisis de sangre y orina. Al momento, a Jazmín ya no se le podían encontrar venas visibles ni en brazos ni manos. Para conocer los resultados debíamos aguardar hasta el regreso del médico el día 16/08 porque el Dr. ya se iba de viaje por el feriado. Volvimos a casa.
El sábado 13 de agosto, Jazmín comenzó a tener problemas para respirar por lo que ya no podía estar acostada. La llevé por la guardia del hospital San Vicente de Paúl, donde fue atendida primeramente por la Dra. Flores, que le pidió nuevos análisis y placas del tórax para ver sus pulmones.
Al volver con los resultados nos atendió la Dra. Gutiérrez que al ver las placas pidió opinión de la anterior nombrada Dra. Flores y Dr. Villa. Sus pulmones estaban dañados. Una me dijo que podía ser tuberculosis y otro lupus pero ninguno le dio la importancia y urgencia que Jazmín necesitaba. Decidieron no internarla y dijeron que iban a derivarla al San Bernardo el día martes 16. De nuevo a casa.
El domingo 14 de agosto, Jazmín estaba peor. Le costaba cada vez más respirar y comenzó a escupir sangre. Corrí otra vez a la guardia del San Vicente de Paúl acompañada de mi madre y mis hnos. Estaba de guardia la Dra. Pisola, la cual con total desinterés por la vida y dolor de las personas no le vio la urgencia a Jazmín por lo cual estuvimos afuera esperando el turno para que la atendieran.
Ante la desesperación e impotencia nos dirigimos a la guardia del sanatorio Guemes de Orán, donde solo había un médico clínico que revisó las placas y nos sugirió de inmediato volver al hospital porque Jazmín estaba grave, y ahí no la internarían por falta de pediatra. El tema del protocolo por delante del riesgo que corría la vida de Jazmín.
Regresamos al San Vicente de Paúl después de horas de esperar ser atendida y de rebotar con la pediatra de turno, que yo no sé porque en un lugar consideraban que la debía atender un pediatra y en otro lugar un clínico. Al fin la recibió la Dra. Pisola, informándole de todo lo que venía pasándole a Jazmín y mostrándole placas y resultados anteriores.
Nos dijo que no tenía nada, que estaba bien, y que no la internaría. Al revisar la placa mandó a sacar nuevas y nuevos análisis de sangre. De nuevo a casa. En la madrugada mis hermanos y yo decidimos llevar a Jazmín a Salta por medios propios. Al llegar a la capital nos dirigimos al hospital San Bernardo ya que supuestamente fue donde la Dra. Gutiérrez llamó el día sábado 13 por su derivación.
Nos mandaron al Policlínico Materno Infantil. Ahí fuimos recibidos con una calidez y humanidad pero fue tarde mi Jazmín ya estaba muy grave donde a una hora de ser internada se descompensó y sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció. Ellos también le tomaron muestras para realizarle análisis del hanta y dengue, resultados que todavía aguardo recibir.
“Con esto no voy a hacer que mi Jazmín vuelva pero esta clase de gente sin corazón, incompetentes y poco profesionales no pueden seguir matando a nuestros hijos, cobrando por una pésima atención que prestan aparte del maltrato psicológico que le dan a las personas con su altanería”, concluyó.

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