Tucuman: Una enfermedad silenciosa que ya estaba rondando, pese al mutismo oficial

Radio NOA | 19.4.16 |

La ministra de Salud, Roxana Chahla, y el director de Epidemiología insisten en que el hantavirus no está en zonas urbanas Recién el domingo el Siprosa reconoció dos muertes por hantavirus. Bronca del padre de un niño fallecido. Sospechan de otros casos.

La lluvia no puede calmar el enojo y la tristeza que se mezclan en su voz señera. “Tuvo que morir mi nieto para que hagan algo”, demanda Ramón Suárez. A su lado está Noelia Villagra, la madre, quien asiente la primera -y hasta lo última- queja contra el sistema, contra todos.

“Nos estamos muriendo, por eso están haciendo las cosas así”, levanta el tono el hombre.  La puerta de hierro de color negro separa a los parientes de la estrecha calle de barro y de una nueva visita al barrio de Chañar Viejo, localidad ubicada a unos 100 metros de El Chañar. Desde el patio delantero de la vivienda, limpio y mojado, afirman que ya no quieren hablar con nadie, porque hasta ahora ninguna respuesta ha podido explicar la ausencia de su nieto, de su hijo.  

Un rato antes, la familia había recibido a un equipo de la Dirección de Epidemiología de la Provincia para hablar sobre las causas del deceso del pequeño.

“Lo mismo les dije”, remarca Suárez. “No queremos charlar con nadie... semejante simulacro (hubo) hoy, pero en dos o tres días se termina todo”, añade.

Mientras que Villagra, con su otro hijo en brazos, interviene: “pedí que le hicieran análisis en el hospital. Tenía fiebre, pero no se agitaba, no le dolía el pecho e, incluso, andaba en bicicleta. Fueron cuatro días de fiebre”.

El menor, de cinco años, falleció en febrero. La familia había pasado los días previos, en plena época de Carnaval, trasladándose de la casa al hospital del Este, en Banda del Río Salí, ante cada pico de temperatura que manifestaba el cuerpo del niño. La causa, no se sabía... hasta ahora.  

El Sistema Provincial de Salud (Siprosa) ha informado la muerte por hantavirus de dos personas en la provincia, una de ellas, el nieto de Suárez. La confirmación ha derivado en la declaración de la alerta epidemiológica, dirigida a las áreas programáticas, operativas, los hospitales públicos y centros de salud privados del territorio tucumano, es decir, a todos los niveles de la red de atención sanitaria.

Preocupación  
La información oficial de los dos casos autóctonos no sorprende en los centros de atención primaria (primera franja de asistencia), sea un CAPS o un CIC, en el departamento Burruyacu. La oficialización saca a la luz lo que en varias localidades se piensa y se dice a partir de algunos fallecimientos: “el hantavirus es una enfermedad silenciosa y ya está aquí”.

El viernes último llegó a las oficinas de asistencia y centros de vigilancia comunitarios de esa jurisdicción el aviso de alerta por la ocurrencia de Enfermedad Pulmonar por Hantavirus. También para llevar adelante medidas de protección, prevención y control. Días antes se había corroborado la muerte por “hanta” del chico de cinco años. Se trataba así del segundo caso de muerte detectado, tras lo sucedido con Paula Calleri.  La joven tucumana, de 23 años, había fallecido el miércoles mientras estaba internada en grave estado en la Capital Federal.

A esto se suma el conocimiento de varios casos de muerte dudosa, sin un diagnóstico preciso, que se han registrado en los últimos tiempos en El Chañar y zonas aledañas. Esto lo reconoce el director del Centro Integrador Comunitario (CIC), Carlos Valdez, quien, sin embargo, dice que es difícil detectar un contagio de hantavirus a partir de la sintomatología de fiebre.  Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta el sistema provincial afirman que no existe ningún tratamiento, cura o vacuna para la infección por hantavirus. “La detección y el tratamiento tempranos de las personas infectadas pueden atenuar la progresión de la enfermedad”, explica la OMS en una publicación de su página web.  “En el campo se mueren personas sin saber qué tenían. Se mueren y no se investiga nada”, dice el productor Miguel Blasco,

Un caso conocido
Adriana Blasco tenía 24 años y vivía en su finca. Se había recibido de licenciada en Nutrición en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta), en la capital provincial, la misma casa de altos estudios donde cursó Calleri. El 17 de febrero de este año, la joven murió.

“El caso de mi hermana pasó. No fue confirmado, pero ella manifestó la misma sintomatología que tuvo tiempo después Paula Calleri: problema pulmonar y respiratorio. Inclusive, el mismo médico que atendió a mi hermana trató a Paula. Con ella hubo más tiempo”, cuenta Miguel Blasco, quien tiene su empresa en La Ramada de Abajo, otra zona rural de Burruyacu.

“No hablé en su momento porque quería esperar que la familia sobrelleve la partida de mi hermana. El tema salud en Tucumán es un desastre. No se informa nada, no se sabe nada cuando hay casos de fallecimientos en sólo 48 horas, sin confirmar la causa real. Queremos que haya información y prevención”, enfatiza.  El caso de los Blasco es conocido y se extiende en toda esa zona este. Allí se preguntan qué pasó, pero no hay una respuesta que repare el dolor.  

“La gente está asustada y hay mucha incertidumbre. Pero a partir de la alerta se están pidiendo charlas en las escuelas. Todo es preventivo”, comenta Silvina Rojas, enfermera del CAPS de La Ramada.

"Ya podemos hablar de un alerta", dijo la ministra de salud.  La alerta epidemiológica por los dos casos positivos de hanta virus en Tucumán motorizó ayer una conferencia de prensa del Ministerio de Salud de la Provincia.

La ministra Roxana Chahla buscó tranquilizar a la población, el tiempo que informó cuáles son las medidas de prevención para reducir los riesgos de contraer la enfermedad y detalló cuáles serán las acciones que llevará a cabo el equipo de Salud en este marco de alerta.

“Nos llama la atención porque Tucumán nunca fue zona de hanta, pero con los casos de dos personas que fallecieron por esta enfermedad ya podemos hablar de una alerta. Esta alerta no es para asustar a la población, sino que está dirigida principalmente a los agentes de salud para que estén atentos. Ante un caso de sindrome febril de una persona que viene de zonas rurales, es necesario hacer pruebas de hanta, además de las otras pruebas que ya hacíamos”, explicó la ex directora de la Maternidad.

En entornos rurales 
 Tanto la ministra como Rogelio Cali, médico director de epidemiología del Siprosa, insistieron en que el hanta se ecuentra en entornos rurales, ya que los roedores que portan el virus encuentran en esos ambientes las condiciones ideales para su desarrollo. Descartaron que los ratones que transmiten la enfermedad estén en ámbitos urbanos o en depósitos de supermercados, por ejemplo.  Para determinar cómo llegó el virus a Tucumán, el Siprosa trabajará en conjunto con Epidemiología de la Nación.  “No podemos hablar de ninguna hipótesis porque es necesario estudiar las zonas antes y determinar cómo llegó el virus. Los estudios puede llevar meses”, explicó Chahla.  

Para investigar deberán capturar roedores en las zonas afectadas, la mayor cantidad de especies posibles, y analizarlos para saber si son o no portadores del virus. Mientras tanto, el Ministerio difundió una serie de medidas preventivas para minimizar los riesgos.

La ayuda de   la Nación  
“El Gobierno nacional está apoyando a Tucumán. Hablé con el jefe de Epidemiología (por Rogelio Calli) y estamos organizando una acción conjunta para la búsqueda de ratones ‘colilargo’ (cola larga)”. Así, el director nacional de Epidemiología, Jorge San Juan, confirmó la asistencia del Ministerio de Salud nacional al Sistema Provincial de Salud (Siprosa). Se prevé para mañana un operativo en la zona donde se detectaron los casos, según se anticipó.

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