Entre la paranoia y la culpa: así viven los oranenses la epidemia

Radio NOA | 19.4.16 |

Algunas familias probaron todo tipo de métodos para cuidarse del mosquito transmisor. Todos hablan de la desidia de los propios vecinos.

Con 830 casos confirmados, cinco muertes confirmadas y dos sospechadas, el dengue modificó la vida de los oranenses. 

Los testimonios recabados por LA GACETA tienen algunos puntos en común: la necesidad de encontrar culpables y el reconocimiento de que el problema trasciende a las autoridades políticas. Por otro lado, las medidas de precaución que nunca parecen ser suficientes porque los mosquitos están en todas partes. 

“Estamos buscando extremar la seguridad dentro de la casa. Mi mamá igual tuvo dengue, a pesar de que estamos con repelente, estamos con los enchufes en todos los sectores de la casa y fumigamos con los aerosoles todos los sectores de la casa”, dijo un joven a LA GACETA. 

Una mujer, todavía en recuperación, cree que en parte es su culpa el haber contraído la enfermedad, porque no se ponía repelente. “Sí ponía espirales en la noche, para dormir tranquila”, aclara. Cree que se contagió porque hay gente que tiene piletas en unos patios que colindan con el de su casa, y no las limpian. “No sé si las sabrán tapar”, dice.

“Estoy preocupada y pienso que la responsabilidad si bien es de todos, también sé que la responsabilidad es del gobierno, deberían mandar más médicos, más insumos”, dice una trabajadora desde su comercio. La mujer también señala que se cuida con off y da un peculiar detalle: “y también les pongo a mis clientes un poco de off para que se vayan tranquilas”. 

La basura en las calles, en los patios, en los baldíos del centro. Son denominadores comunes que la mayoría señala. Eso y la evidente falta de compromiso de los mismos vecinos. 

Jorge fue dado de alta ayer y mientras se preparaba para dejar el hospital de Orán cuenta que el dengue le provocó grandes dolores de cabeza y en la espalda. Mientras estuvo internado se enteró que habían fallecido dos personas allí y sintió temor por él. El médico le recomendó usar siempre repelente y mantener las medidas de prevención en su casa. 

Magdalena está internada desde el jueves pasado. “Con el dengue se siente dolores de cuerpo, dolor de ojos y uno no tiene valor para nada”, dice. Carolina, en cambio, tuvo hemorragia vaginal y pensó que moría. “Como era hemorrágico, pensaba que no tenía solución, pero gracias al Señor que puedo estar contando”. Pensó que el sangrado genital y en sus encías era normal, hasta que un médico del hospital la vio y empezó a recibir la atención y medicación que necesitaba. “El dolor era como volver a dar a luz, peor que eso”, recuerda.

Algo tan insignificante como un mosquito ha puesto en jaque a una sociedad, y ha puesto en evidencia falencias que siempre estuvieron ahí y que la mayoría recién ahora, después de tantos muertos, las aceptan. 

Categoria:

CONTACTO CON LA PRODUCCIÓN:

Solo tienes que llamarnos al tel.03878)428507 o por email: produccion@radiocadenanoa.com.ar