LOS TRANSFORMADORES Y LAS MUERTES EN EL B° BALUT

Radio NOA | 29.2.16 | 0 comentarios



El pobre servicio que brinda en el norte quién suministra la energía eléctrica esconde problemas mucho más graves.






Los cortocircuitos en los transformadores del Barrio Abrahan Balut de Orán parecen esconder otros problemas mucho más graves que las falencias en el suministro eléctrico.  Actualmente se registraron seis vecinos muertos por cáncer en una misma esquina y otras tantas personas de la cuadra enfermas. Los casos podrían estar ligados a la contaminación de estos equipos. Los reclamos se multiplican.  La empresa Edesa, que no parece tener mucha energía para atender los reclamos de los vecinos, hace dos años que mira para otro lado y mientras tanto los denunciantes, que viven alrededor de transformadores, los cuales emanan aceites a altas temperaturas se fueron enfermando por sorpresivos casos de cáncer de forma sistemática.  

Todo comenzó en la esquina de las calles Pedro Ortiz de Zárate y Pje Sisterna, cuando don Pedro Cincler falleció de cáncer de pulmón. Cincler no fumaba. Al tiempo se enfermó su hermano Manuel Cincler, que vivía en la misma casa de una afección similar en la garganta y también murió. El domicilio está justo debajo de unos de los transformadores en cuestión. Al principio a los vecinos les molestaba los estallidos de los transformadores del barrio y los cortes de luz, pero no se imaginaron que el líquido que derramaban podría tener alguna relación con el deterioro de la salud de las personas.

En Orán, el refrigerante liquido PCV ya dejó varias víctimas entre el 2003 y el 2006 y se hicieron grandes manifestaciones para que no se instalen transformadores con estos aceites. Incluso en pleno centro de la ciudad, en aquella época fallecieron reconocidos comerciantes y jóvenes profesionales de la zona de calle Uriburu. En tal sentido siempre se recuerda el caso del ex presidente del Concejo Deliberante el Comandante Roberto Aguirre afectado por esta contaminación.  
Edesa se comprometió a que esto no volvería a suceder, pero casi 10 años después comienzan a repetirse los mismos patrones relacionados a muertes de cáncer alrededor de transformadores de energía.  Hace poco, vecinos del barrio Balut le exigieron que los concejales Tomas Cano (PJ) y Jaime Quispe (Hucenista) que se acercaran a ver el lugar. Luego de mirar el transformador y mirarse entre ellos, prefirieron cerrar la boca y se fueron porque con los negocios del gobierno nadie del oficialismo se quiere meter.  

Las muertes y personas enfermas se multiplican. En la misma cuadra de don Cincler se siguen registrando más casos. Pascual Frias, también fallecido con cáncer de pulmón, en ese mismo domicilio murió Mario Frias de cáncer de cólon. Su hermano Francisco Arias ya había fallecido por cancer hace casi dos años.  Sobre la calle Sisterna, también vecinos de Cincler, murió Rene Sosa de cáncer intestinal y al tiempo también su hija Valeria Sosa por cáncer de estómago. A una cuadra del transformador se registran personas con leucemia que luchan por su vida.

Ellos cuentan que cuando comienzan los estallidos del transformador, la vereda se llena de aceite y que luego de “solo estar” se prende fuego durante las calurosas tardes de Orán. Cuando llaman a la patrulla de la empresa eléctrica, los operarios huyen. “No quieren tocar nada. Nos dice que no pasa nada, que el aceite es refrigerante y se prende fuego porque está caliente el sistema”.  Los vecinos insisten en que lo “laburantes no tiene la culpa” y que la empresa se niega a dar una “solución concretar y remover los transformadores tras dos años de reclamos”.

Negocio con amparo judicial 
Los problemas de contaminación ambiental se van a complicar mucho más en Orán. Durante el año pasado los vecinos de otro barrio, el Osvaldo Pos, se movilizaron para denunciar la instalación de una gigantesca planta transformadora de energía eléctrica en pleno casco urbano a 100 metros de Hospital Central, una escuela secundaria y a 50 metros de una escuela primara.  Lucharon hasta el final, hubo audiencias públicas, marchas, protestas pero los negocios son más fuertes. La jueza Eugenia Fernández de Ulivarri le otorgo el Sí a la empresa, cuya mega obra la hacen ahora los ex secretarios de Marcelo Lara Gros.  

Resulta que es más barato construir donde funciona la actual usina que instalar un nuevo sistema a las afueras de la ciudad.  La burocracia del gobierno y los salvajes negocios de una empresa, que presta un pésimo y monopólico servicio, cortando permanentemente la luz, no solo ha ocasionado pérdidas materiales. Hace dos semanas la fatalidad cayó en la familia Tejerina en el barrio 25 de Mayo, donde un joven quedo electrocutado en el enchufe del ventilador y la madre, que corrió en su ayuda , al tocarlo también murió por la descarga.  Parece que los intereses de la empresa impiden que se debata una normativa provincial que obligue a la empresa a instalar disyuntores junto a los medidores de energía para evitar este tipo de tragedias. 
Pero todo tiene un mismo eje conductor, un técnico especialista, que evito dar el nombre por temor a represalias, concluyo: “si se instalan disyuntores en todas las casa, el servicio se cortaría a cada rato dentro de los domicilios por que el sistema trabaja sobrecalentado producto de la crisis energética y por eso los incendios en los transformadores y corto circuitos permanentes".

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